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1.- Los
«progres» de clase económica alta, entre los peores
padres BARCELONA,
08/12/2009 El Periódico, EFE. / ACPress.net El
experto en sociología y familia Javier Elzo presentó recientemente
un estudio que revela que algunos de los peores padres son aquellos
que poseen un alto nivel de vida, «progresistas extrovertidos», que
delegan la educación de sus hijos en otras personas y pasan poco
tiempo con ellos. Estas circunstancias dan como resultado hijos
«gamberros», con poca conciencia social y problemas de
civismo.
Muchos
tópicos sobre la educación de los hijos quedan en entredicho tras el
estudio publicado por la Fundació Jaume Bofill. El sociólogo Javier
Ezlo, catedrático de la Universidad de Deusto presentó las
conclusiones del informe elaborado con los datos de una gran
encuesta realizada a hijos, padres y profesores. Tal vez la más
llamativa de todas las conclusiones es que junto a los
desfavorecidos de toda la vida, algunos de los peores padres están
en una franja de población privilegiada: buenos ingresos, buena
educación e ideales progresistas.
El estudio se centra
en familias con hijos de entre 7 y 12 años y el resultado global es
que «las familias catalanas tienen una nota media de notable, pero
la media siempre esconde casos de disfunciones». El estudio permite
separar a las familias en cuatro categorías:
progresista-extravertida, conservadora-introvertida, conflictiva y
convivencial-armónica.
La conclusión ha sido que la mayor
parte de los niños con conductas incívicas proceden de las familias
progresistas-extravertidas, que suponen el 23,3 por ciento del total
de las familias, y de las conflictivas, que son el 15,2 por ciento.
Las primeras, las progresistas-extravertidas, se
caracterizan por defender ideas políticas progresistas y disponer de
un nivel cultural y económico alto. «En este entorno es fácil
encontrar padres que tienen una vida social activa y que dan más
importancia a su promoción personal que a la familia, por lo que
suelen desatender a los hijos». Unos hijos que tienden a
saltarse las normas y a veces provocar problemas graves. Destrozos
del mobiliario urbano, robos... Un retrato que recuerda a lo
sucedido hace unos meses en Pozuelo de Alarcón, con el ataque de
cientos de jóvenes procedentes de los «barrios ricos» a la
Comisaría.
En estas familias hay una desatención a los hijos
preocupante. «La falta de supervisión de los padres es la variable
más relevante a la hora de explicar la conducta antisocial de los
niños», explica Ezlo. «Prefieren delegar en la escuela, en
familiares o en personal de apoyo, esto último entre otras cosas
porque se lo pueden permitir». En estas familias «faltan el cariño,
los abrazos, las felicitaciones...» y esto produce una reacción
negativa en los hijos.
La teoría del sociólogo vasco es
que la familia, al menos como concepto, es una cuestión de derechas.
«Cuando desde las fuerzas conservadoras se valora tanto la familia
parece que se crea la idea de que es una cosa de derechas. Y esa es
una idea que se queda ahí».
EL VALOR DE LA
FAMILIA El otro grupo del que proceden los niños con
conductas antisociales son las llamadas familias conflictivas, que
se caracterizan por un nivel adquisitivo y cultural bajo en las que
«los padres están desbordados». Estas familias necesitan ayuda
de las administraciones para salir adelante y poder así dedicar más
tiempo a la educación de sus hijos.
Por otra parte, el
estudio también refleja que los hijos «perciben una menor
implicación del padre que de la madre» en su educación, en todos los
estratos sociales. «Es incorrecto achacar los déficit educativos a
la incorporación de la mujer a la vida laboral porque no se puede
criticar que la mujer haya salido de casa sin hablar de por qué el
hombre no ha entrado».
En las conclusiones, Elzo
destaca que «la combinación más adecuada para que los hijos tengan
conductas prosociales» la consiguen las «familias cohesionadas, que
permiten que los hijos expresen sus sentimientos, refuerzan los
comportamientos correctos y mantienen la
disciplina».
2.- Un
«virus» de fácil contagio: la soledad , Muy
interesante, Clarín. Edición ACPress.net Como
un resfriado, la soledad también puede contagiarse. Es la conclusión
a la que llegaron los investigadores de tres universidades de los
Estados Unidos. «Las personas solitarias tienden a compartir su
soledad con otras y, tal y como muestran los resultados de nuestro
estudio, esto termina ´contagiando´ a aquellas con las que
interactúan más», señalaron los autores del artículo, publicado en
«Journal of Personality and Social Psychology».
Según
los resultados obtenidos por los especialistas de las universidades
de Chicago, California (San Diego) y Harvard, las personas solas
«suelen transmitir sus sentimientos de soledad a las personas más
allegadas, de forma que también éstas pueden volverse solitarias».
También concluyeron que tener una pareja o una familia
conflictiva, estar divorciado o viudo son algunas de las situaciones
que favorecen el sentimiento de soledad. Determinaron además cuáles
son los perfiles más sensibles a sufrirla y confirmaron que esta
sensación de aislamiento puede contagiarse a otras personas, un
fenómeno que se da especialmente entre las mujeres.
Los
especialistas estudiaron los datos de una investigación realizada en
la ciudad de Framingham, en el estado de Massachusetts, en los
Estados Unidos. En ese estudio, que consistió en un seguimiento de
60 años (esto es, tres generaciones), evaluaron periódicamente los
riesgos de enfermedad cardiovascular en más de 5.200 personas.
El estudio fue luego ampliado a los hijos y nietos del grupo
original e incluye ahora a un total de 12.000 personas. De la
segunda generación es de donde surgen los datos que se conocen ahora
relacionados con la soledad.
LAS MUJERES, MÁS PROCLIVES
AL ´CONTAGIO´ A través de gráficos que representaban las
amistades de estas personas a través de los años y de la
recopilación de información sobre sus estados de soledad, los
investigadores lograron determinar el patrón de las personas que
sufren de soledad. Quienes viven solos, no tienen contacto frecuente
con sus amigos y familiares, se sienten frustrados por alguna
circunstancia en la vida, tienen algún problema de salud, estrés,
una pareja o familia conflictiva, están separados o enviudaron son
quienes tienen más probabilidades de experimentar sentimientos de
soledad.
También pudieron determinar algunas características
de quienes tienen menos riesgo de sufrirla: son quienes tienen un
cónyuge, una buena educación e ingresos económicos altos. Un dato
que llamó la atención de los autores del estudio es que son las
mujeres quienes sufren más rápidamente de ese «contagio» de soledad.
«La expresión facial, las posturas, los movimientos y los
comportamientos propios de quienes se sienten solos pueden
contribuir al contagio de este mal», es otra de las conclusiones del
estudio.
Según muestra el trabajo, tienden a ser más
tímidos, más hostiles, tienen más ansiedad y menos autoestima.
Además, se muestran desconfiados con su entorno. Así es como, poco a
poco, van perdiendo los pocos vínculos que les quedan.
Como
la soledad está asociada a varias enfermedades físicas y mentales
que pueden acortar la vida, el psicólogo John Cacioppo -uno de los
autores del estudio y autoridad en el tema- dice que es importante
que la gente reconozca el estado de soledad y ayude a quienes la
sufren a conectarse con su grupo social antes de que los solitarios
lleguen a situaciones extremas.
La investigación ha sido
financiada por el Instituto Nacional de Envejecimiento de Estados
Unidos y publicada en la revista Journal of Personality and Social
Psychology.
3.- El
color del coche habla de la personalidad del dueño y del
entorno MADRID,
Muy interesante. Edición ACPress.net La
personalidad del comprador y la situación política y económica
mundial influyen a la hora de elegir el color de un coche. Así lo ha
determinado un estudio realizado por la firma
DuPont.
Ya
sabíamos que existen preferencias por uno u otro color en función de
la personalidad. Por ejemplo, los expertos afirman que los
conductores de automóviles naranjas son personas eminentemente
prácticas, mientras que los vehículos rojos son conducidos por
sujetos entusiastas, ambiciosos e impacientes.
La novedad es
que la situación política y económica mundial también influye en los
compradores a la hora de escoger el color de su vehículo, según
concluye un nuevo estudio realizado por la firma DuPont, una de las
empresas productoras de pinturas más grandes del mundo.
Para
averiguar si la cultura y la sociedad también influyen en nuestras
preferencias colectivas por uno y otro color, DuPont ha recurrido a
Peter Weil, profesor de antropología cultura de la Universidad de
Delaware de Estados Unidos, especializado en lo que se conoce como
“antropología estética”.
CAMBIO DE COLOR “Sabemos
que durante al menos cuatro décadas los humanos de todas partes han
procesado el color del mismo modo”, afirma el antropólogo.
Cotejando los datos reunidos por Dupont sobre los colores de
los vehículos en los últimos 56 años, Weil ha llegado a la
conclusión de que las personas cambian sus preferencias de acuerdo a
acontecimientos mundiales.
Por ejemplo, después del trágico
11 de septiembre, cuando la sociedad se sintió vulnerable, asustada
y triste, el color de automóviles más vendido fue el plateado, que
culturalmente se asigna a la prosperidad. Su popularidad decayó en
2007, cuando los economistas empezaron a alertar sobre la fuerte
recesión que se avecinaba. Ese año el color más popular fue el
blanco, que según Weil “se asocia con la transición”.
Para
los más sensibles, dentro de los colores también hay matices. Por
ejemplo, en los dos últimos años de crisis se ha tendido hacia el
blanco “perla”, en sustitución del antiguo blanco “tiza”.
4.- El
Ártico podría fundirse por primera vez en 15 millones de
años MADRID,
Agencias. Edición ACPress.net Los
científicos afirman que debido al cambio climático, el océano Artico
amenaza con volver a la situación de deshielo completo. Desde una
perspectiva temporal geológica, la situación es extremadamente
grave.
Nalan
Koc, investigadora del Instituto Polar Noruego, ha explicado que el
océano Ártico empezó a congelarse hace 47 millones y medio de años
estacionalmente, es decir, que se formaba el hielo en invierno y se
fundía en verano; sin embargo, durante los últimos 14 o 15 millones
de años, la parte central del Ártico ha estado permanentemente
helada. Ahora, debido al cambio climático, se espera que vuelva a la
situación de deshielo completo en verano. “Esto significa que el
calentamiento en el Ártico, desde una perspectiva temporal
geológica, es extremadamente dramático” dijo Koc, especialista en
paleoclima y una de las científicas principales del programa
internacional Acex que ha reconstruido la historia del Ártico de los
últimos 56 millones de años.
Para descifrar la secuencia de
hielo y deshielo en el mar más septentrional del planeta, los
científicos deben leer el pasado en el subsuelo del fondo marino.
"Hay fósiles como diatomeas asociadas al hielo y microfósiles de
aguas abiertas preservados en los sedimentos acumulados", explica
Catherine Stickley, investigadora del proyecto, también del Centro
Polar Noruego, con sede en Tromso. "Remontarnos a 47 millones de
años, cuando empieza la cobertura helada estacional, nos ayuda a
comprender lo que está pasando ahora en el Ártico", añade. Las
conclusiones de la investigación se han publicado recientemente en
Nature.
Jan Backman, de la Universidad de Estocolmo y uno de
los científicos del consorcio Ecord, en el que participan 13 países
europeos -incluido España- y Canadá, afirma que si se logra
averiguar lo que sucedió en el pasado geológico, se podrá empezar a
utilizar ese conocimiento para explorar el futuro.
MUESTRAS REVELADORAS La clave en las muestras
obtenidas del subsuelo marino ha sido la presencia de unas diatomeas
(plantas unicelulares) específicas del género Synedropsis, similares
a las que se encuentran hoy en día en el Ártico y adaptado para
vivir a temperaturas muy bajas y en la oscuridad, es decir, en
condiciones de superficie del mar helada. Al hacer correlaciones
temporales en las capas sucesivas de sedimentos acumulados en los
cilindros de muestras, los científicos pueden reconstruir la
historia climática.
Sin duda, no fácil leer el registro de
los sedimentos acumulados en el subsuelo marino, pero mucho menos es
obtenerlo. Hubo que recurrir a un buque perforador especial y dos
rompehielos de acompañamiento (uno ruso atómico) para sacar las
muestras del fondo marino en forma de cilindros mediante una cala
vertical, de hasta 428 metros de profundidad, con 1.300 metros de
agua encima. La campaña, denominada Acex, se llevó a cabo durante el
verano de 2004 en la cresta Lomonosov, una cadena montañosa
submarina que cruza el Ártico desde Siberia hasta Groenlandia y que
pasa a 250 kilómetros del Polo Norte.
El rompehielos ruso
Soyuz y el sueco Oden fueron abriendo camino por el mar helado al
buque perforador noruego Vidar Viking (un rompehielos adaptado)
hasta el lugar elegido sobre la cresta Lomonosov. Durante las tres
semanas de perforación se logró hacer un agujero de muestreo en el
fondo marino de 428 metros y otros cinco de menor profundidad. Así
fueron extrayendo cilindros formados por capas aplastadas de
sedimentos del fondo océanico del pasado abarcando 56 millones de
años de historia climática. "Es el primer registro temporal largo
del Ártico", afirma Stickley. Acex costó 12,5 millones de euros,
contando la operación de los tres buques, añade Stickley.
Los investigadores obtuvieron una valiosa información
científica, pero no se conforman con eso y ya están pensando en
futuros objetivos. Más de 500 científicos de todo el mundo, expertos
de perforaciones profundas -no sólo de Ecord, sino también equipos
estadounidenses y japoneses- se reunieron a finales de septiembre en
Bremen (Alemania) para diseñar la continuación del actual Programa
Integrado de Perforaciones Oceánicas (IODP), que termina en 2013.
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