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1.-
La elección de ser siempre soltero gana terreno al
matrimonio MADRID,
05/01/2010 EFE, ADN. / ACPress.net Los
tiempos y las costumbres han cambiado en España en torno al
matrimonio. Los nacidos en los años 60, en torno a los cuarenta,
optan cada vez más por la vida en soltería, una tendencia que
aumenta en la generación de los 70.
Los
españoles se casan menos, más tarde y optan cada vez más por la
soltería definitiva, lo que influye directamente en los ínfimos
índices de natalidad. Las conclusiones proceden de un reciente
estudio sociológico publicado por el CIS.
De las mujeres
nacidas en la década de los 50 prácticamente todas elegían el
matrimonio y sólo el cinco por ciento preferían quedarse solteras,
afirma en una entrevista con Efe el profesor de Sociología de la
UNED, Juan Ignacio Martínez Pastor, quien acaba de publicar el
estudio «Nupcialidad y cambio social en España», editado por el CIS.
Martínez Pastor asegura que los españoles se casan menos y
más tarde y que el estudio de este fenómeno social es muy importante
porque el matrimonio es el centro de la familia y la nupcialidad
determina en gran medida la fecundidad, cuyo descenso en España es
notorio.
Las cifras son muy reveladoras. Sólo el 25 por
ciento de las jóvenes nacidas en la segunda mitad de los años 70 se
habían desposado antes de cumplir los 30 años, un porcentaje que se
eleva al 80 por ciento en el caso de las mujeres de los años 50.
Según el profesor universitario, las que cambiaron
claramente el patrón matrimonial fueron las nacidas en los años 60:
«ellas marcan un antes y un después». Así, de los nacidos en la
segunda mitad de los 60, el once por ciento de las mujeres descartó
la unión matrimonial y un quince por ciento de los varones hizo lo
propio.
En ambos casos se trata de «porcentajes muy altos»
frente al «cinco por ciento tradicional», señala el experto en
sociología de la familia y del trabajo, que explica que en este
colectivo «hay muy pocos que cohabiten y la mayoría viven solos,
pero no significa que no mantengan relaciones sexuales».
Otra peculiaridad de España, apunta Martínez Pastor, reside
en que a mayor nivel educativo y trayectoria profesional de la mujer
menos probabilidades existe de que se despose. Ello es debido a la
enorme dificultad de conciliar la vida personal, familiar y laboral
en el país; en lugares como Estados Unidos o Suecia no se establece
dicha relación negativa.
Otros países han solucionado este
problema con la concesión de más ayudas familiares y la contratación
de jóvenes a salarios bajos para el cuidado de los hijos; esto
último también está emergiendo en España, añade Martínez Pastor.
CAMBIO DE VALORES Según los resultados del
estudio sobre nupcialidad, el retraso en la formación de parejas que
se está registrando en España viene motivado por una multiplicidad
de factores, desde el mayor nivel educativo, la precariedad laboral,
el precio de la vivienda o el cambio de valores.
El
matrimonio, aunque relevante para la mayoría de los españoles, ha
dejado de ser algo obligatorio para pasar a ser un postre opcional,
entre otras razones porque «se ha roto la influencia de la religión,
hay más individualismo, más libertad de elegir y menos presión
social».
Hoy, la mayoría de los ciudadanos son «tolerantes e
incluso indiferentes con las relaciones sexuales prematrimoniales y
la cohabitación sin proyecto prematrimonial. Lo que antes estaba
regulado por el matrimonio ya no lo está», explica martínez Pastor.
La sociedad española tampoco sanciona negativamente a
quienes tienen hijos sin estar casados; una minoría condena la
cohabitación y son mayoría los que desean la igualdad legal de las
parejas de hecho con los matrimonios.
A lo largo de sus casi
300 páginas, el estudio «Nupcialidad y cambio social en España»
aborda el cambio del sistema de valores como motor de los cambios
demográficos, las tendencias de la nupcialidad o el calendario
matrimonial.
2.-
«Detrás de los Simpson», un libro analiza la filosofía de la
serie MADRID,
Público
Edición ACPress.net Los han
llamado satánicos. Han criticado su forma de vida, y el modelo de
comportamiento y de relaciones que proyectan. Se les ha considerado
un mal ejemplo. Pero ahí siguen. La atípica familia amarilla
encabezada por Homer Simpson está presente en las televisiones de
medio mundo, y en la estadounidense acaba de cumplir 20 años en
antena.
A pesar
de la simplicidad que su imagen podría denotar, la creación de Matt
Groening se ha consolidado como una producción con una marcada
personalidad y como un reflejo, a veces más que ácido, de la
sociedad. Para analizar en profundidad este aspecto, Juan Pablo
Marín Correa ha estudiado la serie durante diez años y ha publicado
los resultados de su investigación en el libro Detrás de los Simpson
(Ediciones del Laberinto).
Este "fanático" de la familia
amarilla, tal y como él mismo se define, considera que la serie
tiene una doble función, que llega a ser incluso contradictoria, ya
que los miembros de esta familia "son una crítica, pero a la vez un
reflejo de nuestra sociedad".
Sin embargo, a juicio de
Marín, la vertiente crítica de Los Simpson no es "destructiva", sino
que invita a reírnos de nosotros mismos y es ahí donde reside una de
las claves de su continuidad en la pequeña pantalla. De hecho, la
pasión del perezoso Homer por los donuts, la envidia que siente por
sus vecinos, la familia de Ned Flanders, y la facilidad con la que
explota, queriendo estrangular a su hijo Bart, mantienen en la
actualidad la atención de la audiencia en 25 países.
TODO
SIGUE IGUAL Junto a la carga irónica de Los Simpson, Marín
destaca el carácter "aparentemente" subversivo de la serie y pone el
acento en el término aparente porque, a pesar de todos los
movimientos que se puedan desarrollar en cada trama, sus
protagonistas "no logran cambiar nada". "El statu quo permanece, es
el mismo al inicio y al final del episodio", indica.
Según
el autor, las aventuras de la inteligente e idealista Lisa, las
gamberradas de Bart, la vida de Maggie pegada a su chupete, y los
problemas matrimoniales entre Homer y la optimista Marge son
interesantes para cualquier tipo de público, sea cual sea su lugar
de origen, circunstancia que también habría facilitado la
continuidad de sus tramas.
"Los Simpson emplean unos códigos
vigentes en cuanto al sueño de vida americano que funcionan
perfectamente en cualquier lugar", precisa Marín.
DESPUÉS
DE LOS PICAPIEDRA Esta familia de clase media residente en
Springfield tendría su referente en otra serie de animación: Los
Picapiedra. "Si miramos Los Picapiedra desde el punto de vista de
los códigos del consumo, en Los Simpson son exactamente los mismos.
Hay una especie de relevo en cuanto al American Way of Life", señala
el autor.
Al igual que la producción de Hanna Barbera, estos
peculiares habitantes amarillos han ido haciéndose mayores (aunque
nunca se note en su aspecto físico) a medida que se asentaban en la
parrilla. "Su época más gloriosa son sus primeras diez temporadas.
Las últimas no han tenido esa riqueza de contenido, pero ya es una
serie que camina sola", comenta este experto en comunicación, para
quien Los Simpson ya han llegado a su "punto de madurez". "Puede que
empiece su declive, porque vienen nuevas generaciones que también se
están renovando con otras series, con otras formas de consumirlas y
con otro modo de socializar", comenta. Pero de momento, parece
que el guión de la despedida de Los Simpson todavía no se ha
escrito, tal y como explicó recientemente Matt Groening: "No podemos
predecir el fin de la serie porque aún no podemos creer que sigamos
en antena". |